A principios de este mes, estando yo en una jornada intensiva sobre comunicación en internet, recibí una llamada de centralita, de esas que muestran mil números, imagino, al azar. Una secretaria, sin dejarme tiempo a reaccionar, anunció que me pasaba con el consejero secretario del Consell de l’Audiovisual de Catalunya y presidente del jurado de los XXII Premios del CAC a la investigación sobre comunicación audiovisual, el Dr. Santiago Ramentol.
Escuché desde un topiquísimo estupor: el Dr. Ramentol me anunció que habían decidido otorgar una mención especial a mi tesina, que “caía algo lejos del tema de los premios” pero les parecía una “muy buena introducción a la investigación de los videojuegos”. La había presentado (bastantes) meses antes animado por el amigo Enrique, a ver si sonaba la flauta. Desde entonces, lo había olvidado completamente.
Así que el pasado 18 de junio, a las 12 del mediodía, me planté en la sede del CAC para la entrega de premios. Costaba creerlo: una tesina que logré completar a contrarreloj, arañando horas y minutos de allá donde podía, en la que había trabajado durante dos años casi a la deriva, estaba ocupando minutos y minutos de la glosa y captando más atención de la que jamás había imaginado.
Las felicitaciones y muestras de apoyo, más allá de alimentar un ego que suelo tener bastante tranquilito, me sirvieron para animarme a seguir, para arrancar la (por fin) tesis doctoral con optimismo. Hice buenos contactos, tuve charlas agradables y lució el sol. ¡Un buen día!

Aquí un par de noticias sobre el acto, en las que aparezco de refilón: en El Punt (catalán) e InfoPeriodistas (castellano).
Y aquí la nota en la web del CAC, con mi tesina colgada en pdf.